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Dos modelos certificados como Producto Sanitario, fabricados en España y 100% lavables.
Único fabricante en España regulado por la Agencia Española del Medicamento. El mismo nivel que un medicamento.
−100€ en el siguiente colchón. Seguimiento post-venta durante 26 meses para acompañarte en cada etapa.
Producción propia en Valencia. Materiales Oeko-Tex Clase 1, libres de sustancias nocivas para tu bebé.
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Cuna estándar
Cuna grande
Media especial
Varias medidas
Guía rápida para acertar con la certificación, las tecnologías y el momento de cambiarlo.
El colchón de cuna es uno de los productos más importantes que vas a comprar para tu bebé, y no todos son iguales ante la ley. La diferencia entre un colchón convencional y uno con certificado de producto sanitario europeo no es solo de etiquetado: implica superar auditorías clínicas, pruebas de biocompatibilidad y controles continuos por las autoridades sanitarias, exactamente igual que un medicamento.
BabyKeeper es el único fabricante español autorizado para producir colchones de cuna clasificados como producto sanitario clase I según la normativa europea MDR 2017/745. Eso significa que cada unidad ha sido validada para reducir el riesgo de muerte súbita del lactante, prevenir la plagiocefalia posicional y garantizar la biocompatibilidad con la piel del recién nacido. Cuando leas «colchón de cuna certificado», exige saber certificado para qué y por quién.
BabyKeeper fabrica sus colchones certificados en todas las medidas estándar del mercado español, desde el formato más compacto de minicuna hasta las cunas grandes de 70×140 cm. En cuanto a tecnología, puedes elegir entre el BabyKeeper PRObiotics — con detección de fiebre Therm® — o el BabyKeeper Ternum, con termorregulación activa. Ambos comparten el mismo certificado de producto sanitario europeo. Consulta el apartado de medidas más abajo para encontrar el tuyo.
Más allá del certificado, la tecnología del núcleo y la funda determinan cómo duerme tu bebé cada noche durante sus primeros dos años de vida.
La transpirabilidad activa es la característica más crítica: un colchón antiahogo para cuna debe permitir que el aire fluya incluso cuando el bebé apoya la cara directamente sobre la superficie. Los núcleos de espuma convencional no lo consiguen; los núcleos de fibra tridimensional con canales de ventilación, sí.
La termorregulación evita el sobrecalentamiento nocturno, uno de los factores asociados al síndrome de muerte súbita. La tecnología Therm® de BabyKeeper incorpora sensores que detectan el aumento de temperatura corporal y ajustan la disipación de calor de forma activa.
Para prevenir la plagiocefalia posicional, el núcleo debe distribuir la presión de la cabeza de forma homogénea, sin crear puntos de apoyo concentrado. Y que el colchón de cuna sea lavable en lavadora a 60 °C no es un lujo: es la única manera de eliminar ácaros y bacterias sin comprometer sus propiedades.
La recomendación es clara: no reutilizar el colchón de cuna entre bebés, aunque sean hermanos. Los estudios sobre síndrome de muerte súbita indican que los colchones usados acumulan humedad, bacterias y deformaciones estructurales que no siempre son visibles a simple vista. Si el bebé anterior durmió en él más de seis meses, lo más seguro es empezar con uno nuevo.
Para el mismo bebé, el colchón de cuna estándar acompaña al niño hasta que pasa a cama, habitualmente entre los 2 y los 3 años. El Plan Renove de BabyKeeper facilita ese cambio con 100 € de descuento en el colchón infantil siguiente.
Guía rápida para acertar con la certificación, las tecnologías y el momento de cambiarlo.
Un colchón convencional cumple requisitos básicos de seguridad física —resistencia, materiales no tóxicos— pero no está regulado como dispositivo médico. Un colchón con certificado de producto sanitario ha sido validado clínicamente para prevenir riesgos concretos como la muerte súbita o la plagiocefalia, y está sujeto a auditorías periódicas por las autoridades sanitarias. La diferencia no es estética: es el nivel de exigencia al que ha sido sometido.
Los dos comparten el certificado de producto sanitario y la tecnología antiahogo, pero el PRObiotics incorpora además la tecnología Therm® de detección de fiebre y una funda con probióticos antibacterianos activos. El Ternum es la opción de acceso con termorregulación fría/caliente y núcleo ergonómico anti-plagiocefalia. Si buscas el máximo nivel de monitorización térmica, PRObiotics. Si priorizas precio sin renunciar al aval sanitario, Ternum.
Sí. La funda de todos los modelos BabyKeeper está diseñada para lavarse en lavadora a 60 °C, temperatura necesaria para eliminar ácaros, bacterias y hongos sin que pierda sus propiedades técnicas. Se recomienda lavar la funda cada 2-3 meses, o antes si hay episodios de sudoración intensa, enfermedad o accidentes. El núcleo no necesita lavarse: basta con ventilarlo periódicamente.
Las dos medidas más comunes son 60 × 120 cm y 70 × 140 cm, que corresponden a los tamaños de cuna más extendidos en el mercado español. Existe también la medida 117 × 57 cm, pensada para cunas de diseño específico. Si tienes una minicuna o cuna de colecho, las medidas habituales son 50 × 80 cm o 50 × 90 cm. Consulta siempre las dimensiones interiores de tu cuna antes de comprar.
BabyKeeper está certificado como producto sanitario para la reducción del riesgo de muerte súbita del lactante. Su núcleo de fibra tridimensional permite el flujo de aire incluso con la cara apoyada directamente, y la tecnología Therm® detecta y regula el sobrecalentamiento nocturno, uno de los factores de riesgo identificados. Ningún producto elimina el riesgo al cien por cien, pero BabyKeeper es el único colchón de cuna en España con aval sanitario oficial para esta indicación.
Therm® es una tecnología exclusiva de BabyKeeper que incorpora sensores térmicos en el núcleo del colchón. Cuando detecta un aumento de temperatura corporal en el bebé —señal precoz de fiebre o sobrecalentamiento—, activa la disipación de calor de forma activa para estabilizar la temperatura de la superficie de descanso. Es especialmente útil durante los primeros meses de vida, cuando el sistema de termorregulación del bebé todavía no está maduro.
Sí, y es precisamente para los primeros meses cuando más importa la certificación sanitaria. El recién nacido pasa entre 16 y 18 horas diarias durmiendo y todavía no controla la postura ni la temperatura corporal. El núcleo antiahogo, la termorregulación activa y la biocompatibilidad certificada de los materiales están validados desde el primer día de vida, incluyendo bebés prematuros o con bajo peso al nacer.