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Cómo usar el aire acondicionado con mi bebé

Salud del bebé
2020 M08 12

¿Puedo usar el aire acondicionado a mi bebé? Es una de primeras preguntas que nos hacemos cuando llegan los meses de calor, especialmente si es nuestro primer verano como mamás. La respuesta es sí, puede resultar incluso beneficioso para prevenir los golpes de calor en bebés, pero siempre que se sigan una serie de pautas.

Temperatura ideal

Aunque se suele recomendar, sobre todo en bebés con pocos meses de vida, que la temperatura ambiente ronde los 21 grados, durante el verano la temperatura ideal es de 24 grados. Hay que tener en cuenta que una de las leyes de oro del buen uso del aire acondicionado es evitar los cambios bruscos de temperatura, por lo tanto se desaconseja que la diferencia de temperatura entre el interior de la casa o el coche y el exterior sea superior a 10 grados centígrados.

Mantén una temperatura estable

Como ya hemos dicho, tanto en bebés y niños como en adultos, es clave evitar los cambios bruscos de temperatura, pues puede producir enfriamiento y debilitar el sistema inmunitario. Aunque el tratamiento Dermawell® previene la proliferación de bacterias en la cuna del bebé, respirar aire frío y caliente de forma intermitente favorece la aparición de de las infecciones más comunes del verano, la amigdalitis. La diferencia de temperaturas altera el riego de sangre en la mucosa, por lo que merma la llegada de células defensivas y la capacidad de la mucosa para defenderse, favoreciendo el asentamiento de gérmenes.

Os dejamos unos consejos para prevenir los cambios de temperatura:

  • Evita que el aire acondicionado apunte directo al bebé. Puedes conectarlo un rato antes de acostarlo, para enfriar la habitación o colocar la cuna apartada de los chorros de aire.
  • Es conveniente instalar aire acondicionado en toda la casa, para intentar que el cambio de temperatura entre habitaciones sea lo menos pronunciado posible.
  • Utiliza un termómetro para controlar las temperaturas del aire acondicionado en las estancias.
  • Es mejor enfriar la casa progresivamente que de golpe.
  • Procura no encender y apagar constantemente el aire, es mejor dejarlo encendido durante las horas centrales del día para mantener una temperatura estable.
  • Si vais a salir de casa, sube la temperatura o apágalo un rato antes, así el cambio de temperatura será gradual.
aire acondicionado bebes

Controla la humedad ambiental

A menudo, el aire acondicionado puede resecar en exceso el ambiente, produciendo sequedad o irritación en los ojos y las mucosas respiratorias. Para mantener cierta humedad, puedes utilizar un humidificar o un recipiente con agua en la habitación. Lo ideal es que la humedad ambiente esté entre un 30 y un 50 por ciento, por lo que es importante contar también con un higrómetro.

Ventilación y limpieza

Conviene no tener el aire acondicionado y el humidificador encendidos todo el día, y favorecer también la ventilación natural en toda la casa.

Además, para usar el aire acondicionado con un bebé es crucial mantener una higiene adecuada de los aparatos de aire acondicionado, manteniendo los filtros limpios, pues suelen acumular microorganismos, polvo y ácaros perjudiciales para la salud del bebé. Casi siempre nos olvidamos de cambiarlos hasta que notamos una molestia, como en mal olor del aire, pero esto es ya un signo tardío. Lo ideal es cambiarlos siguiendo las instrucciones específicas del fabricante o en su defecto una vez al año, al principio del verano.

Fuera de casa

Mientras estamos en nuestra casa o en el coche, podemos controlar con más facilidad que la temperatura que genera el aire sea la ideal para nuestro bebé, pero cuando salimos a restaurantes, locales comerciales o usamos transporte público, será misión imposible. Por ello es aconsejable llevar siempre alguna prenda de abrigo o mantita para tapar al bebé en caso de que la temperatura sea demasiado baja.

El aire acondicionado puede jugarnos un mal catarro a mayores y pequeños pero, siguiendo estas sencillas pautas, podréis usarlo con vuestro bebé y superar el verano a salvo de calores y resfriados.